viernes, 8 de julio de 2016
Publicado por: Administración | Categorias: Emprendedores, Negocios, Startup

La especial sensibilidad que vivimos actualmente en torno a
los problemas del medio ambiente, las posibilidades electrónicas y la
posibilidad de ahorrar en los costes de gestión de una empresa, han
desarrollado nuevos sistemas de comunicación con el cliente. Empezando por el
mail como sustitutivo de las cartas e incluso las llamadas telefónicas y
terminando por la emisión de las facturas, asistimos cada día a un paso más
hacia un tipo de comunicación digital que permita reducir el consumo, tanto
económico como material. Por estas razones, conocer qué diferencias hay
entre una factura y una factura electrónica, es algo
fundamental para adaptar nuestra empresa al siglo XXI.
Qué es una factura
Una factura es un documento con el cual se reconoce la
relación comercial entre dos personas, bien sean físicas o jurídicas. Las
relaciones comerciales referidas son todas aquellas en las que nos encontramos
con la compraventa de un bien o servicio. En este tipo de documento, que son de
carácter mercantil, debemos encontrar toda la información necesaria a la
transacción realizada, así como los datos de los actores en la misma. Los datos
necesarios a incluir dentro de una factura vienen determinados de manera legal
por el Estado en el cual nos encontremos realizando esta transacción. De esta
forma, la cantidad referida a impuestos dentro de la operación, estará fijada
por ese mismo Estado.
Factura tradicional o factura electrónica
La factura electrónica solamente cuenta con una diferencia
con respecto a la factura tradicional en papel emitida por las empresas. La
factura electrónica es emitida a través de medios digitales y el cliente recibe
en su correo electrónico un enlace a través del cual podrá acceder al documento
y descargarlo. Este documento contará con los mismos datos y la misma validez
legal que la factura tradicional en papel. De esta forma, las diferencias
entre una y otra no son sustanciales, sin embargo, las ventajas si lo son.
Tanto emisor como receptor se ven beneficiados por las
ventajas del uso de la factura electrónica. Una factura electrónica proporciona
una mayor rapidez a la hora de realizar la operación, ya que esta se produce a
través de medios digitales. Por otro lado, la seguridad en el envío y la
recepción está totalmente garantizada gracias a las diferentes empresas que se
encargan de ofrecer este tipo de servicios. Hablando en términos económicos, la
posibilidad de no tener que imprimir la factura, con los gastos de papel,
tinta, mantenimiento de impresora… que esto conlleva, la reducción en el coste
del envío y la posibilidad de tener archivadas todas las facturas en un
ordenador, sin la necesidad de disponer de un espacio físico donde realizarlo,
ofrece ventajas a los dos usuarios. La última de las ventajas a la hora de
realizar una factura electrónica es la seguridad. Al tratarse de un documento
electrónico, puede ser controlado en todo momento sin que este cambie de manos
en innumerables ocasiones, como es el caso del envío de una factura a través de
empresas de paquetería u oficinas de correos.